PLACIDO DOMINGO
 
PLACIDO DOMINGO
JOAN MANUEL SERRAT
CHARLES AZNAVOUR
MONNA BELL
PERSONA CON MÚSICA DE FONDO.
LUCHA VILLA / JOAN BAEZ

PLACIDO DOMINGO

Por Waldemar Verdugo Fuentes.
Publicado en VOGUE.
"Sin fe no podría soportar muchas cosas". (Plácido Domingo)
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En ciertos lugares se le considera el rey vivo de la ópera, en otros sitios dicen que el rey es Luciano Pavarotti. Plácido Domingo afirma que "si algunas personas tienen esa opinión es una satisfacción muy grande. De cualquier manera lo único importante es cantar". ¿Qué influyó en él para que dedicara su vida a la ópera?. Dice que se acercó a ella desde temprana edad, al principio a través de los discos, memorizando las grabaciones de Caruso y de Beniamino Gilli, de Jean Piers, de Robert Merill, de los americanos Warren y Tucker. Luego conoció a figuras de renombre como Giuseppe Distéfano, "y decidí que no había cosa más hermosa que poder interpretar a un personaje dentro de la ópera, con la música de fondo de esos genios que crearon obras inmortales. Era como un sueño".

Y el sueño se le cumplió, "a base de estudios, voluntad y de romperme la cabeza. Con mucho trabajo, en poco tiempo, llegué a poder interpretar esos personajes". Y ha cantado no menos de cien de ellos, en dos mil y tantas funciones en escenarios de todo el mundo. Entre los personajes que desearía ser está San Francisco de Asís, pero nadie escribió una ópera sobre el santo: "lo más cerca que he estado fue al cantar "El tríptico franciscano", un oratorio de una belleza extraordinaria. Tampoco a alguien se le ha ocurrido escribir una ópera inspirada en Alejandro Magno, otro personaje que cantaría". Se confiesa católico y dice que "sin la fe no podría soportar muchas cosas". Afirma que si volviera a nacer de nuevo, "escogería hacer lo mismo". Y que "lo importante en esta vida no es cuántos años tienes, sino cómo los has vivido. El tiempo se pasa volando cuando una vida es llena, cuando has hecho cosas que te dan felicidad".
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Conversamos con él en la Ciudad de México, donde nos habló de su afición por la música popular, también de máscaras y de canciones para niños. En un momento le comento de los millones de discos que ha vendido, y le inquiero por la razón que lo llevó a grabar temas populares. Nos dice:
-Todo tiene una razón de ser. ¿Tú crees que es una casualidad que Otelo haya sido un personaje interesante para Verdi y también para Shakespeare?
-¿Qué lo llevó a grabar, por ejemplo, con John Denver?
-Denver es un gran artista, por supuesto. Las cosas dependen de la actitud que uno tenga, justamente, hacia las cosas. Antes, los cantantes de ópera dependían, por ejmplo, de loa autores, o dependían de un público que amara la ópera, la música clásica, ¿entonces?, debían esperar que ese público viniera a verlo a uno, de que un autor escribiera algo para uno...dependíamos. Ahora los cantantes de ópera debemos ir a ese público, a través de la música popular que ama, de sus autores, como Manzanero, de sus ritmos, como el tango; a ese público que no sólo no ha ido a ver una ópera porque la entrada es cara, sino que no ha ido porque sencillamente no le ha interesado, o no lo han informado, no sabe exactamente de qué trata la ópera, no ha conocido a los cantantes, que ahora decimos: "esta es mi voz. Oígame y ahora vaya a verme cantar ópera".
-¿Es decir que interpreta temas populares para apoyar su trabajo operístico?
-Y porque me gusta cantar. Recibo catrtas en que me dicen: "Plácido, le agradecemos porque a merced de sus canciones hemos descubierto el mundo de la ópera. Porque nos hemos animado a comprar un boleto para la ópera, y por usted hemos conocido a Verdi, y hemos visto un espectáculo maravilloso". Y me halaga muchísimo la gente...por supuesto que esto es trabajo de varios intérpretes, entre todos hemos conseguido acercar al pueblo a la ópera. Por ejemplo, en España; en España el público que existe hoy, el pueblo aficionado a la ópera se ha multiplicado, por lo menos...unas cincuenta veces en estos últimos cinco o seis años. Es magnífico.
-¿Esto incentiva para su trabajo?
-Mucho. Y es muy agradable para mí cuando en Austria, en Alemania, en Inglaterra, me encuentro con un público joven, vital, más fresco. En la Opera de Viena es maravilloso actuar para un público compuesto de chicos y chicas entre catorce y veintidós años, un público joven que para mí significa un compromiso, porque es el público al que estamos preparando para que sea público de ópera...
-¿Representa un desafío?
-Sin duda. Porque o le gustamos para que siga viniendo o lo perdemos como público. No hay término medio.
-¿Hay otro aspecto que le haya interesado para incursionar en la música popular?
-Además de divulgar la ópera, puedo establecer ciertos conciertos populares en que sé que puedo hacer labor benéfica, como, por ejemplo, reunir dinero para la Cruz Roja, como hicimos en México para el terremoto de 1985.
-¿Realiza muchos conciertos de beneficiencia?
-Nunca son suficientes, porque las carencias nunca son cubiertas. Si yo pudiera brindar estos conciertos en cada país que visito, lo haría encantado, pero se entiende que es imposible porque ningún tiempo me alcanzaría.
-¿Qué inspira su trabajo filantrópico?
-Es una forma de agradecer a Dios por mi talento. A través de mi voz es la única forma en que puedo hacer algo para servir a Dios, el Todopoderoso.
-Una vez que un cantante logra ubicarse como usted, ¿cuál es el paso siguiente?
-Mantenerse. Cualquiera llega, pero no cualquiera se mantiene.
-¿Cómo ha logrado mantenerse usted?
-Trabajando, no hay otra forma de hacerlo. Conservando la misma actitud espiritual que tenía cuando comencé. Porque es necesario mantener bien, atentos los nervios, porque tanto viaje, los ensayos...es mucha la tensión. En lo que a mi respecta, trato de descansar cada cierto tiempo, me tomo dos días, que equivalen para mi como a quince, porque descanso y luego me siento renovado. Dispuesto.
-¿Es posible compartirnos cuál ha sido esa disposición?
-Confianza. Fe en que mi trabajo es el mejor. Por supuesto, ha sido necesario cantar más, ampliar mi repertorio, o disminuirlo, pero hacerlo cada vez más perfecto, aunque la perfección no sea posible, excepto para Dios.
-De lo que debe enfrentar en su trabajo, ¿qué se le hace difícil?
-Mantener una disciplina física, sobre todo ahora que la ópera se lleva al cine. Para mi trabajo es necesario mantener una valentía vocal extraordinaria, cuidar mi garganta de todo lo que pueda afectarla. Ahora, el ser considerado número uno o no, es aparte, porque el mío es un trabajo como cualquiera otro, y según como tú trabajas serán las satisfacciones. Realmente lo que debe de tratar de cuidar especialmente es la cabeza, la actitud mental. Porque te puedes cansar físicamente, pero descansas y te recuperas; me puedo cansar vocalmente, pero me quedo sin hablar dos días, y me recupero, además siempre quedarse callado algunas veces es muy sano.
-¿Le ha dejado satisfecho lo que ha hecho para el cine?
-Estoy conforme. Por ejemplo "La Traviata" se dio años en París, estuvo en cartelera a cine lleno todos los días, y "Carmen" ha sido un éxito en donde se ha presentado.
-Verdi es el autor que usted mayormente interpreta, y de sus ópera: "Otelo". ¿Qué contacto usted identifica entre el enfoque que dio Verdi a este personaje con el que le otorgó Shakespeare?
-Yo siempre he seguido una línea basada en la inspiración verdiana, aunque sin olvidar lo que Shakespeare ha plasmado en la obra teatral. Los veo casi iguales, y digo "casi" porque el primer acto en la obra de Shakespeare no existe en la ópera, pero creo que ni falta hace. Ahora bien, creo que la ópera, dramáticamente, es más redonda que la obra teatral. En la obra de Shakespeare algunos momentos importantes son monólogos sumamente cortos, en cambio, me parece que Verdi en el aspecto vocal logró algo más terminado, o sea, la música desde este punto de vista ha superado al texto. Sin embargo, yo no puedo ir al teatro a ver "Otelo" porque falta la música, y como Verdi siguió toda la obra shakespereana, entonces no veo al autor inglés en el teatro.
-¿Qué contacto reconoce usted entre la ópera y el teatro?
-Creo que el teatro y la música nacieron casi paralelos. La ópera puede ser posterior porque une ambos artes, es más completa como género porque además suma el ballet. Hoy la producción extraordinaria que tenemos permite apreciar esto muy bien.
-Entre las actuales salas de ópera, ¿cuáles le parecen mejor acondicionadas?
-Hay cuatro teatros que dedican grandes presupuestos para hacer montajes excepcionales: La Opera de Viena, el Convent Garden de Londres, la Scala de Milán y el Metropolitan de Nueva York, que, se puede decir, es el más completo en producción y repertorio, pero no el mejor a nivel artístico, debido a que muchos intérpretes no van a trabajar allí porque no es donde pagan mejor, es curioso pero así es. Aunque en general ningún teatro puede mantener un primer lugar de calidad interpretativa, al menos durante demasiado tiempo. No hay mejor que un espectáculo de ópera bien hecho, así como no hay nada más insoportable que una ópera mal hecha.
-Usted se ha declarado íntimamente ligado al pueblo de México, ¿cómo ha nacido esta relación?
-Tengo una parte de mi familia en México. Fue increíble que la primera vez música que acompañó mi infancia fuera la música mexicana. Cuando vivíamos en el barrio Salamanca de Madrid, mi hermano y yo oíamos canciones de Irma Vila, "El soldado de levita", por ejemplo, y oíamos a Jorge Negrete, que nos hacía muchísima ilusión, porque mis padres, que eran artistas de zarzuela, estaban trabajando en México y nos enviaron una foto dedicada de Jorge Negrete. Estoy agradecido de México porque donde comencé a oler, como se dice, este mundo del espectáculo. la primera vez que vine, con mis padres, lo pasé correteando por los camarines del Teatro Iris, que en esa época era donde mis padres hacían largas temporadas. En México aprendí cuál es el olor del escenario, ese olor que te embriaga y embruja.
-¿Cómo es hoy Plácido Domingo?
-A mi edad, en los cincuenta, me da una satisfacción muy grande pensar en todo lo que he conocido, el haber hecho todo lo que he hecho, porque todo me ayudó inmensamente, porque todas esas cosas que parecían pequeñas hoy son muy, muy importantes en mi vida. Estoy contento conmigo mismo, y parte de esa paz es la que quiero entregar al público cuando canto".
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Por Waldemar Verdugo Fuentes
Publicado en VOGUE.
waldemardante@yahoo.com
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