PLACIDO DOMINGO
JOAN MANUEL SERRAT
CHARLES AZNAVOUR
MONNA BELL
PERSONA CON MÚSICA DE FONDO.
LUCHA VILLA / JOAN BAEZ

LUCHA VILLA / JOAN BAEZ

LUCHA VILLA
En el Sur.
Por Waldemar Verdugo Fuentes.
Publicado en VOGUE.
Es cierto que la música folklórica no calla jamás. En ciertas épocas marcadas, de profundos cambios sociales, inluso, llega a convertirse en proclama oficial del pueblo. Cuando no, se mantiene como remanso tibio que acuna el duro trabajo del hombre de cada día. Ora brota del pueblo inflamado en armas. Ora brota del seno del hogar. Su vigencia descansa en la excelsitud de lo vivo, por eso, no puede callar. Porque la música folklórica es la manera íntima de conversar que, tradicionalmente, ocupan nuestros pueblos de América; desde antes, cuando los enviados soberanos de los imperios antiguos cruzaban a los otros reinos, en sus comitivas magníficas, en la época en que nuestros antepasados creaban los días, en que los intérpretes musicales eran parte de la realeza y llegaban a los lugares lejanos como representantes legítimos del pueblo, con su propio caudal y fuerza inusitada. O después, en la época de la avanzada de españa, cuando iban repitiendo las noticias las voces del tam-tam, escribiendo sus páginas silenciosas y agarradas por el impacto brutal.
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A Lucha Villa se la ha recibido en Chile con mucho cariño, algo poco usual en un pueblo más bien frío, si pensamos en el resto de América. Por su voz, quizás. O porque nació para ser estrella. Quién sabe. El caso es que el propio ministro de Educación subió luego al escenario, para darle una bienvenida en nombre del pueblo del extremo Sur. El ministro Arrate, que vivió un largo exilio en Europa, tomando el micrófono, dijo: "también los discos de Lucha Villa nos mantuvieron unidos a los exiliados de toda América que vivíamos en los fríos países nórdicos..." Durante el desarrollo mismo del evento se exhibió de la estrella "El lugar sin límites" (dirijida por Arturo Ripstein en 1977), y que en Chile nunca se había mostrado por el largo silencio de los veinte años militares, a pesar de estar basada la cinta en la novela homónima de José Donoso, escritor chileno. En el mercado comercial ya se anuncian otras cintas de Lucha Villa, como la serie de "Mecánica nacional", desconocidas en el país, y que son pioneras en un mercado cerrado al cine mexicano hasta ahora.

He conocido a Lucha Villa hace muchos años, en México. Nos presentó la actriz cubana Ninón Sevilla, que era amiga común. Luego vi a Lucha especialmente durante las fiestas de fin de año, en las posadas memorables que se ofrecen en el D.F. Es absolutamente cordial, tal cual se mostró en Chile en estos días. Sin embargo, ella es algo más.

Este es el caso: ahora me detengo en estas líneas tardías, cuando pienso y trato de rescatar frases de su enorme estatura, pero no puedo: sólo se me agolpa su voz, inacabable, como ese aullido largo, soterrado, de las focas cuando están pariendo en las soledades antárticas. Magnética, como arrancada a las raíces mismas de lo que vive: así es Lucha Villa. Ese matiz telúrico del fondo de su voz es lo que encanta, y mucho más. La oí cantar un día bajo la lluvia y, lo juro, ni una sola gota de agua nos mojó. Éramos cientos de personas que nos cobijábamos en su voz. Era un concierto para el pueblo en la Alameda de la Ciudad de México; cuando a poco de iniciar su canto, una suave lluvia comenzo a caer. Luego de un rato, en que pareció arreciar, ella, interrumpiendo su espectáculo, alzó los brazos al cielo y, con suaves gestos de sus manos, imploró a San Pedro que cesara las aguas intranquilas: con su tono milenario, rogó que se la dejara trabajar. Y la lluvia cesó.
En nuestro siglo XX que agoniza, una época marcada por grandes latifundios y desigualdad social, la música sirvió al pueblo especialmente inflamado de pasión, así sea en la guerra o en el amor. Y el folklore acunado al alero de la Revolución mexicana corrió por toda América. De inmediato. Llevando la voz del campesino de México, que es, en verdad, el campesino de todos nuestros pueblos, haciéndose como reguero la nueva de la canción ranchera, que luego cantará a la muerte, al desengaño, al desencanto en el alma, con un sentimiento difícil de entender más allá de la raza, en la voz de intérpretes enormes.

Lucha Villa es una de esos intérpretes enormes. Con la reanudación de relaciones diplomáticas entre Chile y México, cortadas desde hacía dos décadas, se unieron los lazos cortados entre los países más alejados de América. Dos décadas que, sin embargo, no hizo totalmente desconocida a la canción vernácula mexicana posterior en Chile: habían logrado entrar a esta tierra más austral las canciones de Lucha Villa. Otras grandes intérpretes como Chavela Vargas y Lola Bertrán, se mantenían por derecho propio. Sin embargo, el trabajo cinematográfico de Lucha Villa era desconocido en Chile. Ahora, el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar, fue la excusa para traerla a Chile.

En la información oficial que se repartió a la prensa chilena, se lee: "Lucha Villa no es sólo la cantante de música vernácula más famosa de México; es también destacada actriz con películas memorables. Ha actuado en más de cincuenta cintas, ha hecho teatro y telenovelas. Su popularidad en México es tan grande, que incluso un partido político le propuso para un cargo de representación popular, pero ella desechó tal ofrecimiento:
-A mí, la actividad política no me interesa. Yo soy cantante y actriz. El día que muera, quiero morir en un escenario".

Su primer público fueron sus abuelos, sus muñecas y un perro que crió. Nadie la orientó al arte, simplemente vino con ella ("tuve que descubrirlo"). Se define en una palabra: "trabajadora", y se considera "medio ermitaña. En realidad con una buena antena parabólica y un buen libro me basta." Durante la ceremonia de inauguración de este Festival, en que se rinde un homenaje a México por sus primeros cien años de cinematografía, abrió con sus canciones Lucha Villa.

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"La diferencia entre la izquierda y la derecha, es la misma diferencia que existe entre la mierda de perro y la mierda de gato". (Joan Baez)
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waldemardante@yahoo.com










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Lucha Villa como actriz de cine ha protagonizado varias cintas fundamentales latinoamericanas, como "Mecánica Nacional", "El Lugar sin Límites" (basada en la novela del chileno José Donoso), y "El gallo de oro" (abajo), basada en un cuento del mexicano Juan Rulfo.
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No es rara esta capacidad chamánica de Lucha Villa. se sabe, desde antiguo, que los elementos atmosféricos obedecen ciertas voces humanas, generalmente femeninas, cuyo tono vocal posee sonidos cuyo estudio hoy está en pañales. es posible que sea esta naturaleza desconocida la que nos atrae tanto de ella, porque, sin duda, es la suya la del ser humano brotando de lo más primordial, es como si su canto proviniera de aquel tiempo lejano del tam-tam, o de antes, quizás.

Lucha Villa, especialmente, fue invitada a cantar en el Casino de Viña del Mar, y cautivó al exigente público del balneario de los Mares del Sur. La artista vive lo que canta, con su estilo de alta escuela vocal. Es dueña de una personalidad avasalladora en su forma de decir, como proclamando: "Soy una mujer". Respaldada en la seriedad de su trabajo, basada en su voz pródiga de color, que atrapa por su fuerza que sobrepasa las exigencias del cancionero tradicional y popular, al que revitaliza con sus creaciones, enriqueciendo el folklore. Es una intérprete ideal que puede y sabe modelar el elemento expresivo de su garganta, para lograr los efectos supremos del sentimiento y de la emoción, sin los cuales la canción no sería nada, no diría nada. A Lucha Villa se la ve cuando canta. Sus gestos elocuentes y contenidos, sus mesurados ademanes son apoyo al prodigio de su voz, grave y viva como el canto del mar, desgarrado y profundo, vibración de cuerda herida, dramática, que se comunica férrea. Todas sus interpretaciones llevan siempre su sello tan personal, que aún repetido por ella misma, en diversas ocasiones, surge siempre nuevo, debido a que canta sin ajustarse a ritmo ni norma musical alguna; es su estilo así, único. Cada vez es nueva. Digamos que aquí en el Sur el público la escucha en absoluto silencio, para luego explotar en ovación clamorosa.

FIN


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JOAN BAEZ.
Entrevista de escritor chileno Waldemar Verdugo Fuentes a la legendaria cantante norteamericana.
Publicada en papel en VOGUE.
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Se inició en la música tocando un ukelele e imitando a Elvis Presley y a Frankie Laine. Públicamente, Joan Baez nació en el Festival de Jazz de Newport, en 1958, al cual llegó en un automóvil cadillac del año y con su nombre pintado a un costado; un crítico describió la ocasión diciendo que "...transformó al auditorio de 13.000 personas con su doliente voz de soprano pura".
Ella misma dice que un momento determinante en su vida fue el año 1951: "Cuando con mi familia viví en Bagdad. El ambiente tenso y extraño en que debía seguir estudiando me afectó tanto que tuvieron que dejarme no ir a la escuela, y permanecer en casa. Mis inquietudes me orillaron a estudiar a las hormigas, a hacer dibujos de células y folículos capilares y construcciones en miniatura con lodo y ramas. Fue en ese año de libertad que me proporcionó mi madre -una reina gitana, una mística de sangre azul- cuando se desbordó mi creatividad, que desembocó en la música." Su padre era un físico de origen mexicano a quien ella describe como "un visionario científico santo." Su esposo, David Harrie, con quien se casó en 1969, era líder de la resistencia; poco después de su matrimonio fue arrestado tres años por resistir al reclutamiento. Juntos conforman uno de los matrimonios polémicos de Estados Unidos, que han procreado un hijo "perfectamente americano y normal".

Durante su carrera, Joan Baez se ha caracterizado por una actitud en contra de la violencia y a favor de las minorías raciales ("soy morena"); sus actividades políticas la llevaron a prisión en dos ocasiones durante los años sesentas. En 1962, cuando hervían los problemas raciales en su país, realizó una extensa gira de presentaciones exclusivamente en colegios para gentes de color, que atrajo sobre ella la atención internacional, incluida portada en TIME. En 1963 informó al servicio de recaudación de Impuestos, que no pagaría el sesenta por ciento de sus impuestos, pues consideraba que serían utilizados para gastos bélicos. es fundadora, junto con Ira Sanperla, del Instituto para el estudio de la No-Violencia.
Su música ha sido reconocida por el público y la crítica especializada le concedió un Grammy por su álbum "Joan Baez en concierto", grabación folklórica que inicia con "Gracias a la vida" de Violeta Parra. Para muchos, su mejor álbum es "Diamantes y Herrumbres", mientras que su "Blowin away" se insinúa portador de un comentario social obsoleto. Para algunos sectores, de la cantante pacifista (en la línea de Woodie Guthrie, de Tom Rush, Pete Seeger, Tom Paxton, Phil Ochs, Judy Collins...) compañera de la primera época de Bob Dylan, quedó una heroína casi legendaria que mantiene intacta su voz de soprano y elegante sonrisa. En México, durante el magno Fstival Internacional Cervantino de Guanajuato, he visto a Joan Baez imitando más o menos a Joan Baez; cantó "Yo y Bobby Mc Gee", "Una larga lluvia va a caer", "Sacco y Vanzetti", "Tres heridas", "De colores", "Imagine", "No llores por mí Argentina", "Gracias a la vida", "El preso número nueve", algunos spirituals dedicados a Martin Luther King...lo conocido. Le pregunto sobre ésto y dice que considera que su nuevo repertorio no le parece apto para ser cantado fuera de su país. Sus declaraciones tienen raíz en las declaraciones que le escuchamos en los sesentas, pero más sólidas. Ella tiene algo que la hace querible; quizás sea una cierta fragilidad que toda su posición de rebelde no acaba de ocultar. A pesar de sus detractores, Joan Baez sigue creyendo en su posición. Le comento que en el último tiempo habíamos oído hablar poco de ella en latinoamérica, y le pregunto cuáles han sido sus últimas actividades. Dice:
-Yo nunca he dejado de hacer lo que estaba haciendo. Lo que ocurre es que por razones políticos los gobiernos de América Latina me impiden cantar. Me cancelaron una gira proyectada para actuar en venezuela, Brasil, Chile...Sin embargo, ahora estoy en México.
-Especialmente, ¿en cuál de los países donde no la dejan cantar le gustaría presentarse?
-En España no pude hacerlo durante muchos años; ahora iré a ofrecer un concierto en Madrid, y tendrán la impresión, absolutamente, de que mi espíritu sigue siendo el mismo: de no-violencia y acción, o de acción y no-violencia.
-¿A qué se refiere exactamente cuando habla de "no-violencia"?
-Cuando hablo de la no-violencia deseo que se investigue, que se busque otra alternativa, que se estudie qué fue lo que hicieron personas como Gandhi y Luther King, para tener otras maneras, para conocer otras perspectivas. Sé que es difícil pero me parece que necesitamos otra solución y tenemos que encontrarla. Aceptar vivir inmersos en la violencia es aceptar vivir como rehenes en un mundo en el que no podemos hacer más que esperar que haya la total destrucción de la vida.
-¿Se refiere a un cambio?
-Siempre he hablado de un cambio, de la necesidad de una nueva actitud, pero la gente parece tener miedo de enfrentar un cambio. ¿Qué es lo que la gente puede hacer para cambiar? Puede comenzar por enterarse qué es lo que hacen organizaciones como "Anmistía Internacional", por ejemplo. Así cuando quizás se piense que no es lo suficientemente radical, pero ese es un principio. Es lo que pienso, que por cierto no es nuevo pues es lo que pensaba Tolstoi. Y es lo que pensaba Cristo. Hay que tener un énfasis, hay que ayudar cambiando, tenemos que recurrir de alguna forma al cambio hacia la no-violencia. No pensemos que la violencia nos puede llevar a algo. Cuando uno pelea durante todo el día, generalmente al llegar la noche hay muchísimas personas muertas, por eso es necesario encontrar otras alternativas.
-¿Qué factor es prioritario en estas otras alternativas a que usted se refiere?
-Lo más importante es descubrir a la gente que está dispuesta a intentar luchar por los derechos humanos, y a expresarlo.
-En una tribuna mundial, ¿cuál sería su proclama?
-Si tuviera, por ejemplo, las Naciones Unidas, le diría a todo el mundo que se fuera a trabajar.
-¿Se identifica con la figura del Papa Wotjila?
-No precisamente, es como cualquier otro político más.
-¿Qué le parece Margaret Thatcher?
-Me parece que es tan reaccionaria que no entiende nada.
-¿Por quién votó en las últimas elecciones de su país?
-No voté. No tuve tiempo. En cierto sentido debí de haberlo hecho; el caso es que cada cuatro años la gente vota por el mal menor, y después se confunden porque nada salió como esperaban; yo me pregunto: "¿y qué esperaban?"
-¿Cómo ve la vida en su país?
-Una señora dijo cierta vez que el pueblo de mi país no despertaría hasta que alguien no le quitara la calefacción central. Yo no sé nada de la sociedad de mi país.
-Usted ha sido severa en protestar a favor de los derechos humanos, actualmente, ¿dónde le parece que son más violentados?
-En centroamérica. Aún cuando en lugares como Vietnam las cosas no han cambiado.
-¿Le agradaría cantar en Moscú?
-¿Por qué no?. Aunque esos dirigentes prefieren que el pueblo ruso conozca más a Julio Iglesias, es menos complicado, entonces no soy precisamente popular.
-A usted se la reconoce como activista, ¿cuál es su ideología?
-Yo no mantengo ninguna posición ideológica porque no creo en los dirigentes, no creo en la izquierda y no creo en la derecha. En lo único que creo es en los Derechos humanos, para que no nos sigamos matando. Porque es necesario mantener una postura de no-violencia, sean de derecha o sean de izquierda, pues lo único importante es que la vida es sagrada y debemos protegerla sobre cualquier ideología.
-A propósito de terrorismo, de los que se autonombran revolucionarios, ¿cuál es para usted la diferencia entre la violencia reaccionaria y la violencia revolucionaria?
-Le voy a responder como lo hizo Tolstoi a una pregunta semejante. Tolstoi era un hombre muy inteligente y era ruso y contestó: es la misma diferencia que existe entre la mierda de perro y la mierda de gato.
-Se dice que su música no ha evolucionado al igual que su posición política.
-Mi posición política siempre será la misma porque es en la cual creo, y los derechos humanos de por sí son evolutivos. Mi trabajo como artista también ha evolucionado. El problema es que cuando canto en países como Italia, o como ahora en México, a sitios donde vuelvo después de tantos años, me parece que debo cantar las canciones con las que el público está familiarizado. Esa es la diferencia entre Frank Sinatra y yo, que yo no puedo cantar cualquier canción, porque hay canciones que me parecen demasiado estúpidas y simplemente no las canto...en verdad, entre Sinatra y yo existe otra diferencia, y es que yo no pertenezco a la mafia.
-¿Cómo transcurre ahora su tiempo?
-Muy ocupado, pues antes que nada soy madre de un hijo perfectamente americano y normal, que ya es suficiente. Participo en causas a favor de los derechos humanos y de la no-violencia, me dedico a mi música, organizo conciertos donde me dejan trabajar...o sea que canto no todo lo que debiera pero sí lo suficiente como para seguir cantando, ¡ah!, y soy una mujer aunque algunos se olviden de ello.

FIN
Por Waldemar Verdugo Fuentes.
Publicado en VOGUE.